El día de ayer pasará a mi historia personal como uno de los mas graciosos en este primer trimestre del 2010.
Hasta ahora cada invitación recibida era rechazada por mi, simplemente porque, a pesar de que no le debo fidelidad a nadie, si que me la debo a mi misma y no era algo que me apeteciera.
Total que ayer, inspirada para las relaciones sociales, decidí aceptar las citas a pares y quedé con Kennedy, nigeriano de pura cepa, por la mañana y con Miguel Angel, producto nacional, por la tarde.
Desde luego el primer encuentro de la mañana ha sido memorable e inolvidable además de increíblemente divertido.
Desde el primer momento en que nos conocimos, el nigeriano no me engañó en cuanto a sus intenciones. Buscaba una amistad con derecho a roce. Otros son menos sinceros y buscan lo mismo por medio de mentiras.
Ni me considero una reprimida ni tampoco me siento tan liberada como para tener sexo con el primero que me lo proponga, por muy negro que sea y por mucha expectación que les cree a mis amigos el saber si la fama de bien dotados que tienen los negros es real o ficticia. Seguimos con la duda
Desde luego que sacar el tema de la religión en la conversación, sobre todo si hay intención de “llevarme al huerto” no es lo más acertado y mucho menos cuando intentas convencerme – imponerme tus creencias.
Ante la frase de “Si yo te importo algo, deberías creer lo que yo creo”, ” Te llamaré y hablaremos de esto” le dejé plantado con un palmo de narices, con un “Mejor no me llames”… Omití el “Ahora mismo me importas una mierda tu y tus creencias”. ¿Para que?. Ya tengo bastante claro que no me interesa como amigo con derecho o sin derecho.
De vuelta a casa no paraba de reír al recordar su cara de flipao.
Por la tarde con Miguel Angel no ha sido tan divertido, pero tamp0c0 ha estado mal. Vive en Coslada, como yo y nos hemos ido a tomar un café.
La conversación típica tópica sobre el tiempo, ayer hacía un frío impresionante, y el trabajo. Y después algún intercambio de información personal, mas por su parte que por la mía.
El tío con 40 tacos sigue viviendo con papi y mami, lo cual ya me dispara las alarmas
Y sobre todo resulta bastante incomodo hablar con alguien que es incapaz de mantenerte la mirada porque en todo momento la tiene fija en tus tetas.
No me arrepiento de haber acudido a las dos citas. Me he reído un montón, pero creo que voy servida y sin ganas de experimentar para otra larga temporada.












